
«Pequeñas alegrías» en la vida como tendencia en el autocuidado y en el cuidado de la propia salud mental
En un mundo donde la velocidad de la vida no hace más que aumentar y el flujo de información nunca se agota, el estrés se ha convertido en un compañero inevitable. El agotamiento, la ansiedad, la sensación de sobrecarga: estos estados son familiares para muchos. En respuesta a este “desafío” de los últimos años, junto con movimientos globales por la salud mental, ha surgido una tendencia sorprendente: el consumo consciente de “pequeñas alegrías”, o “microindulgencias”. Y, por sorprendente que parezca, no se trata simplemente de caprichos pasajeros, sino de un enfoque científicamente fundamentado para mejorar el bienestar personal en determinadas circunstancias.
¿Qué son las “microindulgencias”?
Son momentos pequeños, accesibles en precio y tiempo, pero que llenan de calidad los instantes de placer. Un vaso de aromático latte sobrevalorado por la mañana camino al trabajo, una vela perfumada nueva, quince minutos de lectura de tu libro favorito en silencio o una tableta del sonado “chocolate con sentido” de la marca MANTRA Foods, donde un sabor único, como la combinación de chocolate negro con pan Borodinsky, convierte un simple tentempié en un viaje gastronómico completo y en un acto de meditación. Y esto no será un “lujo”, sino una elección deliberada a favor de una mejora inmediata, aunque significativa, del estado de ánimo y de la condición mental.
La ciencia de la felicidad: ¿por qué funciona esto?
A primera vista parece un simple complacerse con deseos fugaces; sin embargo, los datos de la psicología demuestran que el significado de este comportamiento es mucho más profundo.
Oleada de dopamina y emociones positivas.
Cada “microindulgencia” activa el sistema de recompensa del cerebro, provocando la liberación de dopamina, el neurotransmisor responsable del placer y la motivación. Además, esas pequeñas dosis de emociones positivas se acumulan y crean un tono positivo general. Las investigaciones en psicología positiva, en particular los trabajos de la Dra. Barbara Fredrickson, muestran que experimentar incluso emociones positivas breves pero frecuentes contribuye a ampliar el pensamiento, aumenta la resiliencia ante las dificultades y mejora el estado mental general.
La práctica de “saborear”.
Uno de los elementos clave de las “microindulgencias” no es solo el consumo, sino el disfrute consciente del momento. Los psicólogos Fred Bryant y Joseph Veroff, autores del libro “Savoring: A New Model of Positive Experience”, sostienen que la habilidad de “saborear” los momentos positivos potencia su impacto y prolonga la sensación de placer. Esto puede ser tanto la anticipación del placer como su vivencia consciente e incluso los recuerdos agradables de este, por lo que las pequeñas alegrías ofrecen una excelente oportunidad para esa práctica.
Combate contra el estrés y el agotamiento.
En condiciones de estrés crónico nuestro cerebro se encuentra en modo “lucha o huida”. Las “microindulgencias” actúan como pequeños reinicios, permitiendo salir brevemente de ese estado. Le envían al cerebro la señal de “está todo bien”, reduciendo así los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y ayudando a recuperar recursos. Por eso el psicólogo J. P. Trougakos subraya en sus trabajos la importancia de pausas breves pero de calidad a lo largo del día para mantener la productividad y prevenir el agotamiento.
Los zoomers y el contexto económico
Esta tendencia se manifiesta de forma especialmente evidente entre la generación joven: los zoomers. En las redes sociales proliferan hashtags como #treatyourself, #smallluxuries o #girltherapy, donde los usuarios comparten sus microindulgencias cotidianas.
Detrás de este fenómeno no hay solo un aspecto psicológico, sino también un profundo componente socioeconómico. Según encuestas recientes, los jóvenes sienten cada vez más inestabilidad financiera e inseguridad. El aumento de la inflación, la inaccesibilidad de una vivienda propia y las altas tasas hipotecarias les obligan a replantearse las “grandes metas” tradicionales. Si las grandes inversiones, como la compra de una vivienda o la constitución de ahorros significativos, parecen inalcanzables en un futuro cercano, ¿por qué no permitirse pequeñas pero constantes alegrías aquí y ahora?
Esto da lugar a una especie de filosofía de gastar dinero sin remordimientos: si no puedo comprar una casa, ¿por qué angustiarme por comprar una taza de café o maquillaje nuevo? Esta generosidad hacia uno mismo deja de ser un acto de derroche y se convierte en una forma de recuperar el control y el disfrute en un mundo que parece impredecible e injusto.
Conclusión
Es importante entender: no se trata de derrochar ni de sustituir problemas profundos con consumismo irreflexivo. La clave de la eficacia de las microindulgencias está en su consciencia y en su calidad.
No es la compra de la centésima cosa inútil, sino la adquisición de aquello que genuinamente alegra y mejora el estado de ánimo —como una tableta de tu chocolate favorito con sabor a crème brûlée que te transporta a una infancia despreocupada.
No es una huida de los problemas, sino un pequeño respiro que proporciona fuerzas para afrontarlos.
No es una alternativa al trabajo serio sobre la salud mental, sino una herramienta valiosa dentro de ese marco.
En resumen, las pequeñas alegrías son un medio poderoso, accesible y científicamente fundamentado para mejorar la calidad de vida, reducir el estrés y mantener el bienestar mental. En una era de incertidumbre se convierten en un ancla que nos ayuda a mantenernos a flote, ofreciendo una sensación de control y el recordatorio diario de que incluso en las pequeñas cosas se puede encontrar la felicidad. Así que date el gusto de permitirte esta forma accesible de cuidado, sin olvidar, eso sí, los demás aspectos de la vida y el trabajo sobre tu propio estado.
Autora: Kristina Sabirova, cofundadora de la marca de chocolate premium elaborado con ingredientes naturales MANTRA Foods



Otros artículos


«Pequeñas alegrías» en la vida como tendencia en el autocuidado y en el cuidado de la propia salud mental
En un mundo donde la velocidad de la vida no deja de aumentar y el flujo de información no se agota en absoluto, el estrés se ha convertido en un compañero inevitable de las personas. El agotamiento, la ansiedad, la sensación de sobrecarga: estos estados son familiares para muchos. En respuesta a este "desafío" de los últimos años, junto con los movimientos globales por la salud mental, ha surgido una sorprendente tendencia: el consumo consciente de "pequeñas alegrías", o "microindulgencias". Y, por sorprendente que parezca, esto…